ADIÓS,….

Hace algo más de una año nacía este blog como un proyecto efímero destinado a desaparecer en cuanto terminara el MOOC que estaba haciendo y cuya primera actividad consistía en abrir una cuenta en Twitter y una bitácora donde compartir las tareas y las experiencias del curso.

No creo necesario explicar que no me apetecía mucho, creo que el título lo dejaba claro: Otro profe de ELE que tiene un blog, como si a alguien le importara lo que cuento, como si tuviera algo importante que contar, por eso me no deja de sorprenderme la acogida que tuvo.

Pero todo lo bueno se acaba y hoy vengo a deciros adiós o más bien, hasta luego, porque algo se termina, no muere obligatoriamente y nosotros nos vamos a un sitio mejor……SIGUE LEYENDO

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TWITTEROS DEL TIEMPO. UNA EXPERIENCIA USANDO TWITTER EN EL AULA

EL ORIGEN

Desde hacía meses estaba siguiendo la cuenta en twitter de Antonio Hernández, un deportado español a Mauthausen.  A través de twitter, Antonio (@deportado4333)  va contando su día a día en el campo, sus temores, sus esperanzas, etc, así hasta principios de este mes, cuando nos contaba como eran liberados del campo. El artífice de este increíble proyecto es Carlos Hernández de Miguel, sobrino de Antonio y autor del libro “Los últimos españoles de Mauthausen” y me dio la idea de hacer algo parecido en clase. Siempre intento trabajar el componente cultural  en clase y también introducir algo de historia, porque para mí, en cierto modo , cultura e historia son dos aspectos que van de la mano y que son inseparables. El problema es cómo introducir estos conceptos en una clase de idiomas sin que deje de serlo.

La idea original fue escoger determinados momentos de la historia de España o Hispanoamérica e inventar personajes que vivieran entonces, dar a los alumnos una serie de datos sobre el personaje y algunas pistas de documentación: de esta forma nacieron un traductor judío de la escuela de traductores de Toledo, un guerrero que luchaba con el Cid, una criada en la Alhambra en 1492, una viuda en Madrid en la guerra civil, un conquistador español en Perú, o una campesina Maya antes de la llegada de los españoles.

Pero como tengo una especie de tendencia obsesiva a complicarme la existencia, después de una semana de trabajo preparándolo todo, me di cuenta de que casi estábamos a mayo y yo soy de Móstoles, y trabajo en la puerta del Sol y,….vamos, que de repente vi la luz, y me dije ¿por qué no mandarlos a todos a twittear a 1808 en “tiempo real”? Y así fue como comenzó uno de los fines de semana más intensivos del curso rehaciendo todo el proyecto.

DESTINO:  MADRID 1808

El cambio de planes supuso algunos cambios sustanciales en el proyecto. En primer lugar, al compartir todos espacio y tiempo, pensé que sería más interesante establecer algún tipo de relación entre los personajes, de esta forma se favorecería la interacción entre ellos. El hecho de crear estas relaciones, me obligó a crear un poco más de “vida” para cada uno.

¡MANOS A LA OBRA!

Una semana antes de empezar les di las fichas de personaje con la documentación, las instrucciones y os plazos. Al principio me pareció que quizá fuera un poco exagerado pero al final creo que fue muy provechoso tener tanto tiempo puesto que surgieron algunos problemas sobre todo en cuanto a la creación de cuentas y el funcionamiento de twitter dado que ninguno de los estudiantes tenía una cuenta ni sabían utilizar la herramienta.


Después ya solo quedaba empezar a twittear.  Al principio, y vistos los problemas iniciales, yo estaba preparada para intervenir  para animarlos a participar, pero pronto me di cuenta de que  no sería necesario, ya que casi inmediatamente se metieron en sus papeles y en la historia que ellos mismos iban creando.

A comienzos de la última semana de proyecto imprimí todas las conversaciones y di una copia a cada estudiante por dos razones: la primera es que quería que tuvieran un recuerdo de su maravilloso trabajo durante esas semanas ya que todos iban a cerrar las cuentas al finalizar el proyecto. La segunda razón es que quería dedicar una clase a la evaluación y análisis de los errores para que pudieran aplicar lo aprendido.

La corrección tuvo lugar en grupos y luego hicimos una puesta en común. Por último hicimos una lista con los problemas más habituales que habíamos tenido (pronombres, palabras inventadas, subjuntivo,…) y otra con los aspectos positivos, todo aquello que hicieron habían hecho bien, sus puntos fuertes (el vocabulario, el uso de subjuntivo, lenguaje coloquial, comprensión lectora, …).

Además, para completar la tarea, algunos de ellos fueros a Móstoles  para ver la representación histórica de los hechos del 2 de mayo de 1808.

La fase final y que sigue en curso, es la del epílogo. Cada uno debe escribir el epílogo para su personaje.

CONCLUSIONES

Para mí el resultado ha sido fantástico y muy enriquecedor incluso siendo una experiencia piloto. Ha supuesto muchos obstáculos para los estudiantes: no conocían twitter, tenían que twittear como si fueran otra persona, de otro país, de otro tiempo y en otro idioma y además, durante un periodo muy largo de tiempo. A pesar de esto, han conseguido hacer reales a sus personajes, han pensado y hablado español de verdad, y han adaptado la lengua al personaje, han conseguido crear una historia con sentido y han logrado que esperara con  impaciencia el desenlace de las tramas y  la historia y todo esto sin ponerse de acuerdo entre ellos ni acordar tramas.

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En cuanto a ellos, espero que sean más conscientes ahora de que saben mucho más de lo que creen, que sean más conscientes de sus errores   y de sus fortalezas y que hayan aprendido un poco más sobre la historia de España y del carácter de sus habitantes. Y sobre todo espero que estén muy orgullosos de su trabajo, yo lo estoy.

¿SOBRADAMENTE PREPARADOS? EL PROBLEMA DE LA FORMACIÓN DEL PROFESOR DE ELE.

Hace algunas semanas surgió en Twitter un interesante debate sobre la formación de los profesores de ELE. Para mí este uno de los aspectos indispensables sobre los que fundamento mi labor docente, lo considero algo básico y nunca lo he visto como una competición por lo que me sorprendió mucho descubrir el concepto de “Burbuja formativa”.

Llevo trabajando en la misma escuela desde 2003 por lo que en muchos años y por suerte, no me he visto obligada a buscar trabajo y no sé muy bien como está la cosa, así que me puse a investigar un poco y descubrí horrorizada que si hoy, con treinta y siete años y dieciocho de experiencia enseñando español en muy diferentes ámbitos, tuviera que ponerme a buscar trabajo, tendría que competir con un montón de chavales recién salidos de la universidad que tienen un máster (incluso más) o alguno de esos maravillosos cursos que te enseñan a ser profesor de español en pocas horas y que probablemente conseguirían el trabajo antes que yo.

¿Por qué me formo?

Primero de todo: siempre he tenido y tengo la sensación de que todavía me queda mucho por aprender. No creo que nunca veáis en este blog una entrada en la que os enseñe a hacer algo, alguna “ponencia” o soluciones definitivas a problemas. Más bien os hartaréis de preguntas y de dudas. ¿Problemas de inseguridad? no me lo parece. Creo que nuestro trabajo está en permanente evolución y constantemente aparecen nuevas teorías, métodos, estudios, etc, que hacen del profesor un medio mucho más eficaz a la hora de apoyar el aprendizaje de sus alumnos. Por otro lado la vida, la sociedad cambian a un ritmo vertiginoso, cada día se producen innovaciones tecnológicas que, aunque en un principio nos parecen casi marcianas, en poco tiempo están plenamente integradas en nuestra vida, en la vida de nuestros alumnos y que debemos adaptar y aprovechar para mejorar nuestro trabajo. Para mí la formación es indispensable, siempre hay algo nuevo que quiero conocer, que quiero aprender y probar, que a lo mejor luego no me resulta útil, pero en general tengo siempre esa necesidad  y si echo la vista atrás puedo decir que gracias a eso mis clases hoy en día son mucho mejores, mis alumnos salen mucho mejor preparados, se comunican mejor y disfrutan muchísimo más de su proceso de aprendizaje. ¿Soy la mejor profesora del mundo? No, seguro, pero soy mucho mejor hoy de lo que era el año pasado e infinitamente mejor que hace 10 años, así que ¿por qué conformarme si todavía puedo mejorar? por eso me llama mucho la atención encontrarme con profesores que consideran ese aspecto como algo inútil o innecesario.

La burbuja formativa

Está claro que la formación es importante para el docente pero ¿qué pasa con la burbuja formativa?¿de verdad existe?¿estamos “sobre-formados”? Sinceramente, creo que si existe, no hay nada que nosotros podamos hacer, más allá de actuar con cabeza. No creo que la solución sea renegar de la formación, eso es más bien la excusa de esos profesores que saben de todo y no necesitan aprender más. Tampoco es una solución lanzarnos de lleno a ella porque nuestro trabajo es enseñar y la formación es una herramienta para llevar a cabo esa labor y no es el trabajo en sí.  Deberíamos centrarnos en aquellos aspectos que nos ayudan  a ser mejores y tener la esperanza de que al final, en los lugares en los que nos contratan, valorarán más nuestra capacidad docente y nuestra formación específica y “personalizada” que  el número de másteres o de cursos “para ser profesor en X horas” y lamentablemente, para eso lo único que podemos hacer es  llevar a cabo nuestro trabajo lo mejor posible y cruzar los dedos, ya que tengo la certeza de que la  acumulación porque sí, no hace a un buen profesor y una institución que busque al mejor, no contratará por el número, sino por la calidad de los mismos y como  se adaptan al bagaje del docente.

Por otro lado me parece que es un enorme error considerar como formación aquellos cursos  por los que pagamos, cuanto más mejor. Cada congreso, cada encuentro, coloquio, etc , supone un increíble foro no solo donde aprender,  sino que es un  punto de encuentro increíble donde conectar con otros profes, compartir experiencias, triunfos , fracasos y sobre todo conocimientos. Por otro lado, hoy en día la formación está a nuestro alcance  a cualquier hora y en cualquier lugar, en muchos casos de manera gratuita o a precios muy asequibles.

En definitiva, me parece que no se puede ser un buen profesor sin una formación continua y efectiva pero formarnos “a granel”  tampoco es la solución si no lo enfocamos a paliar carencias o a mejorar, renovar puntos de vista, etc,  ¿Cuál es el punto entonces? Creo que cada uno  conoce cuales son los aspectos a mejorar, o sus necesidades específicas en cuanto al contexto en el que desarrolla su actividad. Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos y dado que las posibilidades hoy en día son infinitas, podemos acceder  a la formación que mejor se adapta a nuestras necesidades para ser mejores, no para competir o rellenar espacio en el currículo.

PALABRAS, SOLO PALABRAS

Cada vez que veo las interminables listas de vocabulario que inundan los cuadernos de algunos de mis alumnos siento un ligero repelús y es que yo, como estudiante de lenguas, no puedo concebir el vocabulario como algo independiente  de un texto, de un discurso, por eso rara vez hago clases monográficas de vocabulario. Pero lo cierto es que soy consciente de que estoy proyectando mi manera de aprender en la forma en la que doy mis clases y aunque creo que  la adquisición y uso de vocabulario no ha sido nunca un problema para mis estudiantes, es evidente que existe una especie de necesidad psicológica en ellos de sentir de manera evidente, concreta y casi diría física que están aprendiendo VOCABULARIO y no importa que probablemente sea uno de sus puntos más fuertes , si no hacen ejercicios de vocabulario específicamente, no llegan a estar cómodos  y confiados con su aptitud.

Por eso el pasado mes de septiembre preparé una actividad para revisar el vocabulario que vimos en el curso de nivel A1 que cubre sus necesidades de “practicar las palabras” y las mías de que las incluyan dentro de un marco más amplio, aquí os la dejo.

NIVEL: A1

DURACIÓN: 1 hora 30 minutos

OBJETIVOS:

DESTREZAS:

AGRUPAMIENTO: Dos grupos o equipos

MATERIAL: Fichas, blu tak o celo

1.- Para presentar el juego preguntamos quién sabe jugar al dominó y si pueden explicarlo al resto de la clase.  Si no, nosotros explicamos la mecánica y  que nuestra carrera de definiciones se basa en este juego solo que en vez de unir dibujos de puntos que simbolizan números, vamos a unir palabras con sus definiciones.

2.- Mostramos la primera tarjeta , que es la de la definición y la pegaremos en la superficie asignada a cada equipo. A continuación damos el resto de fichas bien mezcladas  a los equipos para que continúen la cadena hasta pegar la última ficha  que es la que contiene la palabra CRUCERO.

3.- Cuando el primer equipo haya terminado, pararemos la carrera y procederemos a comprobar que la cadena es correcta leyendo las definiciones y haciendo especial énfasis en las estructuras empleadas para definir: Objeto que sirve para,….es una forma de…., es un alimento…..

4.- A continuación pedimos a los equipos que piensen en 10 palabras y las definan.

5.- Por turnos, cada grupo lee una definición a otro equipo, que en un tiempo determinado debe acertar la palabra definida. Después, el otro equipo hará lo mismo. Ganará el equipo que acierte más palabras.

  • Esta última parte puede sufrir variaciones según el grupo. Así por ejemplo, podemos darles las diez definiciones y dejarles un tiempo para que descubran a qué palabras se refieren. Ganará el equipo que adivine más palabras. También se puede permitir, o no el uso de los diccionarios o del manual

 En general la actividad ha funcionado muy bien, especialmente en los grupos de occidentales que suelen ser muy competitivos, pero lo más importante es que además de fijar el vocabulario estudiado, han adquirido herramientas para definir, lo que en niveles tan bajos es un plus de confianza y seguridad y esto es , al final lo que buscamos: que se lancen al mundo y se comuniquen.

EXPRESAR PROPÓSITOS O CUANDO IMPROVISAR, A VECES NO ES TAN MALO.

Tengo que reconocer que casi nunca me salgo del guión en mis clases a alumnos chinos. No me voy a detener en describir lo que es una clase de nivel inicial de chinos, la tradición educativa de la que vienen (ya la que se agarran como lapas) ni lo frustrante que puede llegar a ser, todos los sabéis y es un alumnado tan complejo que daría para varias entradas. Son clases que  resultan muy difíciles así que las planifico hasta el último detalle y suelo tener un plan B (y un C y un D) por si las moscas, por eso  me alegra compartir hoy con vosotros una clase que salió casi sobre la marcha y que para mi sorpresa funcionó de manera increíble.

Aprender a expresar propósitos se presentaba como una ardua tarea para estudiantes tan poco creativos y el manual tampoco ayuda demasiado. Por suerte, casi por casualidad, el
día antes recordé esta entrada y decidí arriesgarme, descargué los dibujos a mi tableta, saqué los rotuladores y las ceras de colores y me puse manos a la obra.

En primer lugar les enseñé los dibujos. No me interesaba que leyeran los propósitos todavía así que me centré  en las imágenes para presentar  el vocabulario y trabajar un poco el componente cultural.

En China el queso no es un producto demasiado consumido, tampoco el atún de lata y mucho menos los tacos. Este hecho nos dio pie a conversar y reflexionar sobre la influencia de la cultura sobre la lengua, intentamos deducir el significado de expresiones como “estar como un queso” o “decir tacos” y después ellos me explicaron expresiones similares (con alimentos) en su idioma y su significado.  Además surgió entre ellos un interesante debate improvisado: ¿cuenta el atún de lata como pescado?

Una vez entendidas las expresiones y todo el vocabulario leímos los propósitos que acompañan los dibujos  y les pedí que me explicaran lo que, basado en ellos, creían que era un propósito. Una vez aclarado el concepto, les pedí, ya que estábamos empezando el curso, que elaboraran una lista con sus propósitos para aprender español. Los agrupé en parejas para que hicieran una lista con lo que para ellos era necesario para aprender un idioma, después juntos seleccionamos los mejores y por último hicimos los carteles, transformando esos aspectos necesarios en propósitos para el nuevo curso. Como suelen tener problemillas para inventar de la nada les enseñé los dibujos con mis propósitos que había hecho antes, para que tuvieran una guía y por último los colgamos en la pared.

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Como veis, es bastante simple, pero hacía mucho tiempo uno de estos grupos no participaba en la clase de manera tan natural y sin demasiado esfuerzo por mi parte para involucrarlos. Una vez superada la timidez inicial, casi se olvidaron de lo que están acostumbrados a hacer en una clase normal, y sobre todo del diccionario (nunca me han preguntado tantos significados de palabras en una sola clase) y aunque se oía más chino del que me hubiera gustado, el resultado fue increíble, y de hecho, ahora cada vez que alguno no ha estudiado o no ha hecho los deberes los demás señalan a los carteles de la pared y le dicen: “Tú vas a estudiar cinco minutos todos los días”, un éxito.

LA EVALUACIÓN DEL PROFESOR

Creo que todos estamos de acuerdo en la importancia de la evaluación. A nosotros, los profes, nos permite comprobar si se han alcanzado los objetivos planificados así como detectar las dificultades en clase y en la forma de darla. A nuestros alumnos  los ayuda a ser más conscientes de sus fortalezas y de sus debilidades, en qué aspectos deben mejorar o en cuáles están mejor de lo que pensaban. Así pues está claro de que la evaluación es una parte esencial del proceso de aprendizaje, pero, ¿quién nos evalúa a los profesores? ¿Cómo sabemos si estamos haciendo bien nuestro trabajo o qué aspectos son mejorables?

 

Personalmente  creo que nuestra evaluación como docentes es tan importante como la de los alumnos, pero ¿cómo hacerla? ¿debemos dejarla en manos de nuestros alumnos? En mi opinión no es la mejor opción: Tenemos alumnos que vienen de tradiciones educativas muy diferentes a la nuestra, también hay alumnos en cuyas culturas es inconcebible criticar a un profesor, puede haber alumnos a quienes no les gustemos por cualquier razón que nada tenga que ver con nuestras clases, en fin, no parece una buena idea dejar todo el peso de la evaluación a los alumnos.

El curso pasado les pasé a mis alumnos un mini cuestionario sobre su aprendizaje que me dio algunas pistas sobre mi trabajo en aula. Las preguntas eran:

1.-¿Qué has aprendido este mes?

2.- ¿Qué  te ha gustado más? ¿Por qué?

3.- ¿Qué te ha gustado menos? ¿porqué?

Las respuestas, como digo, me esclarecieron algunas dudas que tenía sobre el funcionamiento de la clase, así pues a la primera pregunta la mayoría de las respuestas fueron: El subjuntivo, oraciones temporales, etc.

A la segunda pregunta la respuesta fue unánime: Lo que más les gustó fue organizar un viaje de fin de semana con sus compañeros porque practicaron con el teléfono (llamamos durante la clase a algunas compañías de autobuses para encontrar los billetes más baratos) y porque se dieron cuenta de que ya podía hacer muchas cosas en español.

Lo que menos les gustó fue el subjuntivo, porque para todos ellos resultó muy difícil. Lo cual es muy interesante porque en la actividad que a todos les gustó utilizaron el subjuntivo perfectamente.

Esto me llevó a darme cuenta de que me había dejado llevar demasiado por el manual (no muy bueno) y que no les había introducido de manera adecuada las funciones: expresar deseo, o expresar tiempo, partiendo quizá de manera indirecta de la gramática sin  reforzar  como debería el aspecto funcional.

Como podéis ver, un pequeño y casi improvisado cuestionario me aportó una información muy importante para mejorar mi clase, por eso este año me gustaría elaborar una pequeña encuesta de evaluación de la clase gracias a la cual, pueda mejorar los aspectos negativos y también reforzar los positivos de la clase. Para ello, os pido vuestra ayuda: he abierto este documento en Google docs y os pido vuestra colaboración para que entre todos podamos elaborar un cuestionario que nos ayude a mejorar en nuestra labor docente. ¿Qué aspectos deberíamos evaluar? ¿de qué manera? ¿qué preguntas se os ocurren? ¿con qué periodicidad pasaríais el cuestionario?  etc . Animaos a colaborar.

ASÍ ESTAMOS, ASÍ NOS VA

Hace un mes el diario ABC publicó un desafortunado artículo sobre la enseñanza del español para extranjeros que levantó ampollas entre los compañeros de profesión.

Básicamente dice que enseñar español es una opción estupenda de trabajo cuando vives fuera de España. Que cualquier español lo puede hacer porque, además de que está muy bien pagado, es infinitamente mejor elección que su alternativa: Camarero.

Vamos a dejar a un lado la escasa por no decir nula documentación sobre el tema que demuestra el artículo y del flaco favor que le hace, no solo a la profesión, sino también  al prestigio del idioma que enseñamos, lo más grave desde mi punto de vista es la imagen que da de nuestro trabajo. Ya lo he dicho otras veces en las discusiones al respecto en twitter, pero creo que este artículo no hace más que reflejar la idea, muy extendida, de que somos profesores de segunda ya que parece ser que cualquier nativo puede enseñar español. A todos alguna vez nos han dicho, especialmente trabajando en España eso de: “doy una patada a una piedra y me salen 50 profesores de español”.

Creo que el problema de base es lo poco que valoramos nuestro idioma en general. Según estos datos, el español es un  activo muy importante en el exterior, sin embargo  nos encontramos con que mientras que  para ser psicólogo, hay que haber estudiado psicología, o para ser biólogo biología, un psicólogo, un biólogo o un matemático pueden enseñar lengua española en cualquier instituto de secundaria, lógicamente los controles para enseñar español a extranjeros son mucho más relajados. No quiero que se me malinterprete, no quiero decir con esto que solo puedan enseñar español filólogos, ni mucho menos, de hecho muchos de los mejores profesores de español que conozco no son filólogos, pero está claro que tiene que haber vocación, tiene que existir un interés por la lengua y sobre todo por la enseñanza y formación, formación constante.

El problema es que  no parece que exista una verdadera intención de  proteger nuestro idioma. En las redacciones de  los periódicos han desaparecido los correctores, hace poco vimos la noticia de que una cadena de televisión privada tenido que tomar medidas por los desastres de rotulación y esto no es lo malo, no, lo malo es que las otras cadena deberían hacer lo mismo y ni se lo plantean, no es importante, `por lo tanto nuestra profesión no tiene demasiado mérito, no es especial, todos sabemos hablar español, así pues todos podemos enseñarlo.

Sin embargo sabemos que ser profesor de español es mucho más que enseñar la lengua: enseñamos damos a conocer la cultura, nuestros países, erradicamos tópicos y promocionamos nuestra imagen en el exterior y esto no se consigue solo siendo nativo. Es necesario formarse intensa y continuamente, adaptarse al medio por el que nos movemos, pero sobre todo tener vocación, adorar este trabajo y disfrutarlo cada día. En Finlandia no puedes ni siquiera acceder a las carreras de educación  si no muestras aptitudes para la docencia, para nosotros enseñar español no es sino otra opción si te va mal en la hostelería, por eso se nos paga como se nos paga, disfrutamos de unas condiciones laborales lamentables y no tenemos ningún prestigio  fuera de los círculos de profesores de español. Quizá los primeros que deberíamos darnos a respetar, dentro de nuestras posibilidades seríamos nosotros,  pensad en esto:

¿A cuánto cobráis la hora de clase particular? Sí lo sé, siempre hay alguien que lo hace más barato, pero la calidad se paga, si todos empezamos a cobrar lo que nos merecemos también nuestro alumnos elegirán profesores que merecen sueldos justos y eso solo sería el principio, pero ni nosotros mismos nos valoramos como merecemos.

¿Qué podemos hacer? Ni idea, sinceramente. ¿Qué se os ocurre a vosotros? ¿Le veis solución al problema o pensáis que estamos abocados a la precariedad y al desprestigio eternos? Se admiten propuestas: comentad.